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Fondo Medios 2016

Si bien desde que en nuestro país existe legislación, tanto los poderes del Estado como en menor medida la ciudadanía, han efectuado modificaciones a leyes constitucionales para mejorar, quitar o entregar mayor poder o facultades a quienes dirigen el Estado, no es hasta el 2013 cuando un gran movimiento ciudadano clama por reformar la actual Constitución que data de 1980, aunque está haya sufrido algunos cambios –no tan sustanciales- entre 1990 y 2003.

La ciudadanía de hoy entiende que con los cambios políticos, socio-culturales y económicos que enfrenta el país en pleno siglo 21 se debe realizar una profunda reestructuración a la Constitución Política de Chile y que ese cambio sea propuesto desde la comunidad.

En el 2014 nació la idea de Marca AC (asamblea constituyente), un movimiento político que aunque no prosperó en su estructura, de todas formas marco un precedente a la proposición del Gobierno de comenzar con un proceso constituyente que involucra a la sociedad civil en la discusión y propuestas de la reforma.

En octubre del 2015 la presidenta Michelle Bachelet anunció las etapas que decantarán en la formulación de una nueva Constitución. Se trata de promover en primera instancia la formación cívica y constitucional entre los chilenos a través de actividades de participación e información.

Lo siguiente es diálogo ciudadano cuya etapa incluso se extendió hasta mediados de este año y que sí involucro de manera voluntaria a la sociedad civil en tres niveles (comunal, provincial, regional). Todos los participantes pudieron expresar sus opiniones e ideas de una nueva constitución lo que se plasmará en las “Bases Ciudadanas para una Nueva Constitución” y que tal como se lee, es el cimento de un proyecto de Nueva Constitución.

Está también el Consejo Ciudadano de observadores quienes son los encargados de asegurar que todos los diálogos se cumplan y sean transparentes.

Una vez que se tengan todo se procederá a la Reforma Constitucional que requiere como toda legislación ser enviada al Congreso, en principio se debía ingresar en el segundo semestre del año 2016, pero el proceso constituyente sufrió una serie de retrasos.

También se propone enviar el proyecto de nueva Constitución a una comisión Bicameral (Diputados y Senadores) para que discutan las modificaciones, pero también podría pasar por otro grupo como es la Convención Constituyente mixta (parlamentarios y representantes de la sociedad civil) quienes también podrían procesar y debatir sobre los cambios.

La presidenta también propuso la Asamblea Constituyente como otro de los mecanismos para debatir la nueva Carta Magna y si el Congreso no decide quien discutirá sobre esta nueva Constitución, se llamará a un plebiscito ciudadano para que decida quien lo hará, si la Comisión Bicameral, la Convención Constituyente Mixta o la Asamblea Constituyente.