Opinión

Crisis por traslado de colegios: LOS COSTOS DE NO DIALOGAR

Por Benigno Retamal Rodríguez
A veces, la solución más fácil, puede ser la peor. Una simple medida administrativa como la anunciada por el alcalde de Los Andes, que alteraría la ubicación de dos comunidades escolares con un enroque entre la Escuela España y el Liceo
República Argentina, puede terminar haciendo mucho daño.
Más allá de su cuestionada eficacia, la polémica decisión partió mal por culpa de su forma de comunicarse o -mejor dicho- de no comunicarse. Los apoderados, profesores y estudiantes se sintieron violentamente pasados a llevar, debiendo salir a manifestarse para ser escuchados.
La indignación provocada al dejar caer de golpe este tipo de decisiones, evidencia una gestión municipal políticamente desactualizada, sin conciencia aún de los efectos y costos que estas arbitrariedades generan en una ciudadanía que está muy alerta ante los abusos de la autoridad.
Según las explicaciones ofrecidas por el jefe comunal, con esta medida buscaría enfrentar la sobredemanda de matrícula en la Escuela España, donde las actuales instalaciones están sobrepasadas en su capacidad, pero nadie explica por qué se permitió llegar a tal nivel de hacinamiento. A simple vista, la decisión del alcalde adolece de, al menos, tres defectos:
Primera falla, la forma de informarle a los afectados. Las principales quejas son que se enteraron por rumores o por la prensa. El segundo error fue provocar mayor incertidumbre, porque la sensación de amenaza ya no sólo se aloja en el establecimiento de avenida Santa Teresa, también afecta ahora a la Escuela España.
En efecto, no hay garantías para asegurar que el cambio no perjudique la matrícula de este último colegio. Factores como la ubicación, la accesibilidad, el transporte, la cercanía a sectores residenciales, entre otros, son claves para la demanda de matrícula. Lo más lógico es que lo que está funcionando bien -como la Escuela España- no se altere, sino que se potencie. Cambiarla de lugar pone en riesgo el exitoso y delicado equilibrio que ha conseguido con tanto esfuerzo esa comunidad escolar.
Y, por último, el cambio del Liceo República Argentina no soluciona sus problemas de fondo. Al contrario, los esconde detrás de una maniobra administrativa de motivación financiera, no educativa.
Por eso, mi llamado es a transformar este mal paso de la autoridad comunal en una oportunidad para construir soluciones mucho más concretas, eficientes y de fondo. Pero, sobre todo, participativas y que surjan desde las mismas comunidades involucradas, agrupándose en torno a soluciones comunes. No deben permitir que medidas impulsadas arbitrariamente por otros los hagan enfrentarse.
Es el momento de exigir, a la actual administración municipal y al Ministerio de Educación, dos soluciones concretas:
PRIMERO: Se impulse urgentemente un proyecto de ampliación y mejoramiento de la Escuela España en su actual ubicación, que ofrezca condiciones dignas para absorber la creciente demanda de matrícula, sin alterar las condiciones que hoy hacen que muchas familias la prefieran.
SEGUNDO: Se elabore urgentemente un plan participativo de recuperación del Liceo República Argentina, que lo transforme en una alternativa atractiva dentro de la red de educación pública de la comuna.
Juntarse en torno a soluciones que beneficien a todos, ese debe ser el objetivo. Existen alternativas, no hay necesidad de afectar a unos para -supuestamente- beneficiar a otros. Se puede trabajar con unidad en torno a un proyecto de ampliación y mejoramiento de la Escuela España, a la vez que rescatar el Liceo República Argentina. Esa son soluciones de verdad, lo otro es buscar el camino fácil, pero no necesariamente el que más conviene.